La actividad física acumulada a lo largo del día e integrada en la rutina diaria es una herramienta para promover la salud y prevenir y controlar enfermedades. Caminar, montar en bicicleta, realizar las actividades cotidianas de forma activa, practicar un deporte, hacer gimnasia o simplemente jugar es beneficioso porque:
1. Previene enfermedades.
La actividad física regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, cáncer y demencia, como el Alzheimer.
También ayuda a mantener el peso y, por lo tanto, previene el sobrepeso, la obesidad y la aparición de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial.
2. Mejora la calidad física y el funcionamiento del cuerpo.
La actividad física regular aumenta la fuerza, la agilidad, la flexibilidad y la resistencia cardiovascular.
Además, todo el cuerpo se beneficia:
- Corazón. Favorece la salud cardíaca y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes e hipertensión arterial.
- Arterias. Ayuda a mantenerlas flexibles y sanas.
- Articulaciones. Preserva su función y fortalece los músculos y los huesos. Reduce el dolor de la artritis.
- Reduce el riesgo de osteoporosis y caídas.
- Sistema nervioso. Contribuye a mantenerlo en buen estado.
3. Aumenta la esperanza de vida y la calidad de vida.
Las personas activas viven más tiempo que las personas inactivas. También tienen mayor autonomía para realizar las tareas cotidianas y una mayor capacidad para afrontar los retos diarios.
4. Te ayuda a dormir mejor.
Las personas que realizan actividad física duermen mejor que las personas inactivas. La actividad física ayuda a reducir el insomnio y otros trastornos del sueño.
5. Fomenta las relaciones sociales y promueve valores positivos.
La actividad física regular te ayuda a socializar con otras personas. Hacer actividad física con tus compañeros de trabajo ayuda a fortalecer las relaciones laborales, fomenta la cooperación y anima a superarse a uno mismo. Es una buena práctica para mejorar el ambiente de trabajo.
6. Mejora la salud mental.
Ser una persona activa mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y ayuda a combatir la ansiedad y la depresión.
7. Mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje.
La actividad física regular mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje.



