Prueba HS Concienciación sobre la prevención de riesgos laborales (Clon)

 

Según la Real Academia Española (RAE), “conscienciar” significa “hacer que alguien sea consciente de algo”Por lo tanto, este breve artículo tiene un objetivo evidente: intentar concienciar a alguien sobre algo. En este caso, concienciar sobre la prevención de riesgos laborales.

“Prevención”, una bonita palabra que significa “preparación para hacer algo o para evitar un riesgo”El significado implica implícitamente una referencia a un acto apriorístico, es decir, a actuar antes de que se produzca un determinado acontecimiento.

En resumen, lo que pretendo es concienciar a alguien de que hay que evitar los riesgos, concretamente los del trabajo.

Tras esta introducción lingüística, para empezar, vamos al grano.

 

¿De qué debemos ser conscientes?

La prevención es un derecho de los trabajadores, una obligación de los empleadores y también debería ser una preocupación para todos, incluidos los dos anteriormente mencionados.

Todo el mundo significa todo el mundo, y no solo los roles que solemos encontrar en el lugar de trabajo y que tienen una implicación específica en la prevención de riesgos laborales, como los empresarios, los trabajadores, los delegados de prevención, los recursos preventivos, los técnicos de seguridad y salud en el trabajo, los inspectores de trabajo, etc.

También debería ser una preocupación genuina y sincera de los mandos intermedios de las empresas, los políticos, los sindicatos, los familiares, los amigos, los educadores, los periodistas, los influencers y, si me obligan, los TikTokers. Su implicación es necesaria. En la prevención, todos contribuimos y nadie debe quedarse fuera ni ser excluido.

También debemos ser conscientes de que todas las actividades pueden conllevar riesgos que provoquen accidentes y/o enfermedades profesionales, de diversa gravedad.

Sí, incluso si estás sentado en una oficina trabajando, también eres susceptible a riesgos que pueden provocar accidentes y/o enfermedades profesionales.

Para que tomemos conciencia, de una vez por todas, de que existen factores psicosociales que pueden convertirse en un riesgo y afectar a la salud de las personas.

Sí, el trabajo puede afectar negativamente a la salud de los trabajadores y causarles daños.

Estamos hablando de estrés, ansiedad, depresión, etc., con los consiguientes efectos psicosomáticos y sus alteraciones funcionales y/u orgánicas (dolores de cabeza, falta de concentración, problemas digestivos: indigestión, dispepsia, vómitos, cólicos, diarrea, problemas respiratorios: hiperventilación, tos, asma, taquipnea, etc., problemas cardiovasculares: hipertensión, dolor precordial, etc., y así sucesivamente).

Conscientes de que la prevención de riesgos laborales no es una cuestión sencilla, sino que, de hecho, es compleja y requiere conocimientos amplios y sólidos.

La normativa establece, para los puestos de alto nivel en materia de seguridad y salud en el trabajo, una especialidad médica (medicina del trabajo) y tres especialidades técnicas (seguridad en el trabajo, higiene industrial y, por último, ergonomía y psicosociología aplicada).

Las especialidades, a su vez, requieren amplios conocimientos en diferentes campos: física, química, biología, matemáticas, mecánica, psicología, electricidad, anatomía, derecho, etc., Todo ello inmerso en un extenso corpus normativo compuesto por leyes, reales decretos, órdenes y sus respectivas guías técnicas, notas técnicas de prevención, normas UNE, criterios de la inspección de trabajo y un vasto corpus jurisprudencial, ...

Si tan solo la legislación sobre ciertos temas fuera clara y concisa... fácil de interpretar... todo sería mucho más sencillo.

Para colmo, y tal y como establece la legislación vigente en materia de prevención de riesgos laborales, “la eficacia de las medidas preventivas debe tener en cuenta cualquier distracción o imprudencia no temeraria que pueda cometer el trabajador”. No voy a comentar este punto; prefiero que cada uno saque sus propias conclusiones para comprender plenamente las dificultades a las que se enfrenta la persona responsable de evaluar los riesgos en el lugar de trabajo y proponer las medidas preventivas adecuadas.

Por lo tanto, debemos reconocer que, dada la complejidad de la prevención de riesgos laborales, los profesionales de la seguridad y la salud en el trabajo necesitan la ayuda, la cooperación sincera y la comprensión de todas las personas implicadas para alcanzar el objetivo de prevenir los accidentes y las enfermedades profesionales entre los trabajadores.

 

Concienciación sobre la prevención de riesgos laborales

Para que seamos conscientes de que los accidentes laborales se producen de forma inmediata o a muy corto plazo cuando el trabajador entra en contacto con el agente causante, a diferencia de las enfermedades profesionales, o incluso de las enfermedades relacionadas con el trabajo (que no son lo mismo que las enfermedades profesionales), que tienden a aparecer con el tiempo, con una “progresión silenciosa”, como si el trabajador expuesto al riesgo no lo estuviera aparentemente. Un ejemplo es una persona expuesta al amianto que, con el tiempo, años más tarde, puede desarrollar asbestosis o neoplasia maligna bronquial y pulmonar, o una persona expuesta al polvo de sílice cristalina que puede desarrollar silicosis o cáncer de pulmón.

Dándote cuenta de que si Joan, Ramon, Xavier o quienquiera que estés pensando se hubiera puesto el arnés de seguridad al trabajar en el tejado, no habría perdido la vida. ¡Oye, el responsable es el empresario! ¿Y Joan, Ramon, Xavier o quienquiera que estés pensando no tuvieron ninguna culpa?

Da un poco de miedo, ¿no?

Tener en cuenta que los servicios de prevención externalizados no son aseguradoras. Contratar un servicio de prevención externalizado no garantiza que no se produzca un accidente laboral o una enfermedad profesional si no se materializa la colaboración y la implicación mencionadas anteriormente.

Por último, darse cuenta de que la actitud de “a mí nunca me ha pasado” en la prevención de riesgos laborales no funciona. ¿Quién, en el trabajo, no se ha golpeado, cortado, caído, torcido un tobillo, tenido un accidente de camino al trabajo o al volver a casa, sufrido una quemadura, experimentado dolor de espalda o padecido alguno de los síntomas anteriores sin un diagnóstico médico claro?

 

¿Y por qué necesitamos aumentar nuestra concienciación?

Porque los riesgos no evaluados y aquellos para los que, a pesar de haber sido evaluados, no se han adoptado medidas preventivas, son causas potenciales de accidentes y/o enfermedades profesionales.

¿Por qué los accidentes laborales y/o las enfermedades profesionales causan daños a las personas y esto puede traducirse, dependiendo de su gravedad e impacto, en:

  • Sufrimiento físico del trabajador afectado,
  • Sufrimiento mental (por parte del trabajador afectado, pero también por parte de los familiares, amigos y el empleador).
  • Impacto económico negativo sobre el trabajador afectado y su familia, así como sobre el empleador.

Al fin y al cabo, todo el mundo quiere llegar a casa sano y salvo, sin molestias ni sufrimientos causados por el trabajo. Entonces, ¿por qué no somos “conscientes”?

Por último, un artículo de concienciación sobre la prevención de riesgos laborales no sería tal si no habláramos un poco de cifras y estadísticas.

Según las estadísticas sobre accidentes laborales, facilitadas por el Ministerio de Trabajo y Economía Social en el informe detallado de resultados, en 2022 se produjeron 653 510 accidentes laborales con baja laboral y 565 701 accidentes laborales sin baja laboral. Estas cifras representan un aumento del 8,7 % en comparación con 2021 en el caso de los accidentes con baja, y una reducción del 0,1 % en el caso de los accidentes sin baja.

En cuanto a las enfermedades profesionales, el Servicio Estadístico del EEPP del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migración informa de un total de 9.626 notificaciones de enfermedades profesionales. Teniendo en cuenta que en 2021 el número total de notificaciones fue de 9.342, esto representa un aumento del 3,04 %.

Y estos son solo los casos registrados.

Lejos de mostrar ninguna mejora, se observa que las cifras aumentan con el tiempo.

Bueno, espero que con este breve artículo haya conseguido concienciar a alguien o, como mínimo, cambiar su opinión y percepción sobre la prevención de riesgos laborales y contribuir a fomentar una cultura preventiva en beneficio de todos.

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